domingo, 22 de junio de 2008

Tercer Paso de Alcohólicos Anónimos (1ra. parte)

Dice el Tercer Paso de A.A.:
"Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos."

En la página 56 del Libro grande podemos leer: "Llegados a este convencimiento, estábamos en el Tercer Paso, lo cuál quiere decir que pusimos nuestra vida y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada cual lo concibe. Exactamente, ¿qué es lo que queremos decir con eso, y qué es justamente lo que haremos?
El primer requisito es que estemos convencidos de que una vida llevada a fuerza de voluntad, dificilmente puede ser venturosa. Sobre esa base siempre estamos en conflicto con alguien, aunque nuestros motivos sean buenos". (A.A., pag. 56 - cap. 5 "Como trabaja").

Los autores nos dicen que hay un requisito en este Paso: estar convencidos de que hasta aquí nuestra vida llevada al mando de nuestra fuerza de voluntad no ha tenido los mejores resultados. Las evidencias del desastre, tal vez sean muchas, pero todo coincidimos que no es fácil aceptarlas. El "ego" se resiste, pero necesitamos tomar la decisión de hacernos a un lado y dejar espacio para que ese Poder superior actúe en nuestro beneficio.

Si aún tenemos dudas de lo desastroso que ha sido vivir en base a nuestra fuerza de voluntad, los autores del Libro Grande agregan:

..."La mayoría de la gente trata de vivir por "auto propulsión". Cada persona es como un actor que quiere dirigir todo el espectáculo; que siempre está tratando de arreglar luces, el ballet, el escenario y los demás actores según sus propias ideas. Si las cosas quedaran como él quiere y las personas hicieran lo que él desea, el espectáculo resultaría magnífico. Todos, incluso el mismo, estarían satisfechos, la vida sería maravillosa. Al tomar estas disposiciones nuestro actor puede ser bastante paciente, hasta modesto y dispuesto a sacrificarse. Por otra parte puede ser vil, egoísta, interesado y falso. Pero como en la mayoría de los seres humanos, es probable que sus características varíen".

Más adelante continúan detallando el resultado de una vida llevada a fuerza de voluntad propia:

¿Qué es lo que generalmente pasa? El espectáculo na da muy buen resultado. Empieza a pensar que la vida no lo trata bien. Decide esforzarse nuevamente. En esta ocasión es más exigente o más condescendiente, según sea el caso. A pesar de todo la función no le parece bien. Admitiendo que en parte puede estar errado, está seguro de que otros son más culpables. Se encoleriza, se indigna y se llena de autoconmiseración. ¿Cuál es su dificultad básica? ¿No es un individuo que busca para sí mismo aun cuando está tratando de ser bondadoso? ¿No es víctima de la ilusión de que puede arrancarle satisfacciones y felicidad a este mundo, si lo hace bien? ¿No es evidente para todos los demás actores que estas son las cosas que el quiere? ¿Y sus acciones no hacen que cada uno de ellos quiera desquitarse sacando del espectáculo todo lo que pueda? ¿No es él, hasta en sus mejores momentos, una fuente de confusión y no de armonía? (A.A., pag. 57 - cap. 5 "Como trabaja").

¿Te suena familiar lo que has leído? Lo anterior es una buena descripción de como hemos vivido, siempre tratando de demostrar a los demás que si hicieran las cosas a nuestra manera estarían mucho mejor. Nuestro egocentrismo ha sido llevado hasta las últimas consecuencias.

En la página 58, los autores aseguran que este egoísmo es la causa principal de nuestras desdichas.

"¡Egoísmo - concentración en sí mismo! Creemos que esta es la raíz de nuestras dificultades. Acosados por cien formas de temor, de vana ilusión, de egoísmo, de auto conmiseración, les pisamos los pies a nuestros compañeros y estos se vengan. A veces nos hieren aparentemente sin provocación, pero invariablemente encontramos que alguna vez en el pasado tomamos decisiones egoístas que más tarde nos colocaron en situación propicia para ser lastimados.

Así es que nuestras dificultades, creemos, son básicamente producto de nosotros mismos; surgen de nosotros, y el alcohólico es un ejemplo extremo de la obstinación desbocada, aunque él piense que no es así. Por encima de todo, nosotros los alcohólicos tenemos que liberarnos de ese egoísmo. ¡Tenemos que hacerlo o nos mata! Dios hace que esto sea posible. Y frecuentemente parece que no hay otra manera de librarse completamente del "yo" más que con su ayuda". (A.A., pag. 58 - Cap. "Como trabaja).

Hasta aquí tenemos una descripción de la vida del alcohólico llevada a fuerza de voluntad propia. Si miramos objetivamente y sin culpa el resultado de encarar nuestras vidas a fuerza de voluntad, tal vez coincidamos en que no la pasamos muy bien.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la descripción de mis problemas. Dios los bendiga. charly

Anónimo dijo...

Muy cierto. DLB