sábado, 28 de junio de 2008

2da. Fase del alcoholismo

b) Fase prodrómica.

Este período se caracteriza por la aparición de dos hechos fundamentales en la evolución de la enfermedad:

1) El palimpsesto alcohólico o laguna mental.

2) El cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica.

El palimpsesto alcohólico marca la iniciación de la fase prodrómica.

Una mañana el enfermo despierta sin poder recordar como ha vuelto a su casa la noche anterior. Sabe que estuvo en un lugar dado, que en dicho lugar se hallaban determinadas personas, pero no puede recordar que es lo que ha hecho, sobre que temas ha conversado, si ha bebido o no y, sobre todo, no puede recordar cómo ha vuelto a su casa.

El palimpsesto es una forma de amnesia retrógrada semejante a la amnesia por anoxemia de los pilotos, pero en el caso del alcohólico, la amnesia sería la consecuencia de una deficiente utilización del oxígeno debida a la acción del tóxico.

Durante el palimpsesto, el enfermo puede mantener una conversación enteramente normal y realizar actos muy complicados, sin error, aunque luego no recuerde nada de ello.

Jellinek, ejemplifica este problema relatando lo ocurrido a uno de sus enfermos:
"Un alcohólico que yo conozco se levantó un día y con mucha desesperación se acordó que el día anterior se había embriagado y había olvidado ir a una cita que tenía con un industrial muy importante. Se vistió peroapresuradaemente y fue a la oficina del industrial excusándose profundamente por su falta de atención al no haber aparecido el día anterior. El industrial lo miró sorprendido y le dijo: pero amigo, usted ha estado aquí ayer y me ha explicado su proposición".

En el etilista crónico el palimpsesto se tiene aun cuando el enfermo no se ha embriagado, en cambio, para que exista un palimpsesto en el bebedor excesivo no alcohólico es necesario que el individuo se embriague.

El palimpsesto alcohólico no tiene relación con las condiciones psicológicas que han llevado al enfermo a beber en forma excesiva, pero sí es una consecuencia del beber excesivo.

Junto con el palimpsesto en este período hace aparición el cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica. Cuando el enfermo está en una reunión, se aleja del grupo por unos minutos para beber una o dos copas a hurtadillas. Procede de esta manera porque en realidad está bebiendo más que los demás, pero se preocupa para que no lo tomen por un ebrio. Razona del siguiente modo: "yo no soy un ebrio, esto es algo que los demás no pueden comnprender, para ellos el beber es una costumbre social o tal vez un pequeño placer, para mí es una necesidad y es mejor que no lo sepan".

Es decir que ya hay una toma de conciencia de su necesidad alcohólica y comienza la preocupación del enfermo por evitar que su dependencia se haga evidente para la sociedad.

Otro cambio que se observa en este período es la preocupación del etilista por el alcohol: el enfermo se asegura la provisión de bebidas y si es invitado a una reunión comienza a preocuparse, pensando que la cantidad de bebidas puede no ser suficiente y para asegurarse su cuota diaria de alcohol, bebe unas copas antes de asistir a ella.

Ya a esta altura de la evolución de la enfermedad el etilista analiza vagamente que su forma de beber sale de lo normal, lo que trae como consecuencia inmediata la aparición de sentimientos de culpa y por lo tanto el enfermo tiene tendencia a evitar el referirse al beber.

Esta tendencia a esconder sus dificultades demuestra que el bebedor tiene miedo de ser separado de la sociedad por sus costumbres individuales de beber.

Esta etapa tiene una duración de algunos meses hasta cuatro o cinco años. Durante su transcurso bebe más que los demás, pero no se embriaga, por lo tanto su forma de beber no trasciende a sus compañeros, sin embargo el nivel del bebedor es lo bastante alto como para ejercer su acción sobre el metabolismo y el sistema nervioso y provocar la aparición del palimpsesto (laguna mental).

En esta fase es posible la recuperación del enfermo, pero para lograrla es necesario llegar a la abstención total, de no ocurrir así aparece con el tiempo un síntoma que marca el final de la fase prodrómica y el comienzo de la fase básica o decisiva; dicho síntoma consiste en la pérdida del control de la ingesta de alcohol.

En este momento la enfermedad se hace bien evidente para la familia y amistades como consecuencia de la aparación de episodios de ebriedad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la informacion. Ahora me entiendo mucho mejor.

Anónimo dijo...

Muy buena información, barbaro!!!