jueves, 6 de noviembre de 2008

el valor de desinflar el ego

Algo más sobre el Séptimo Paso:

"Cuando por fin admitimos sin reserva que somos impotentes ante el alcohol, es muy posible que demos un suspiro de alivio, diciendo: "Gracias a Dios, eso se acabó. Nunca tendré que volver a pasar por eso". Luego, y a menudo para nuestra gran consternación, llegamos a darnos cuenta de que sólo hemos atravesado la primera etapa del nuevo camino que andamos. Todavía espoleados por la pura necesidad con desgana, nos enfrentamos con aquellos graves defectos de carácter que originalmente nos convirtieron en bebedores problema, defectos que tenemos que intentar remediar para no volver a caer de nuevo en el alcoholismo". (Libro 12 Pasos 12 Tradiciones; pag. 70 - Séptimo Paso).

Si prestamos atención al párrafo anterior nos damos cuenta que una vez más se nos dice que nuestra (anormal) manera de beber es solamente un síntoma, y que los verdaderos "detonantes" de la obsesión alcohólica son nuestros defectos de carácter. Esto nos puede llevar a comprender la importancia del Séptimo Paso. Una vez que hemos identificado y aceptado nuestras deficiencias realizando un minucioso inventario, humildemente le pedimos a nuestro Poder superior que nos libere de nuestros defectos.

Sabemos, aunque nos enoje y nos duela, que nuestros defectos de carácter hicieron y hacen de nuestra vida un desastre (aunque estemos sin alcohol). Una y otra vez se repiten nuestros errores y frustraciones ¿Para qué seguir cosechando frustraciones, malas relaciones y un constante y creciente malestar interior? Y siempre, en el caso del alcohólico, con el agravante que las causas de nuestra terrible relación con el alcohol, seguirán intactas y en aumento. ¿Por que no intentar ser humildes una vez más, reconociendo y aceptando nuestros errores?, y pedir humildemente a nuestro Poder superior que nos ayude a liberarnos de nuestros defectos de carácter.

Este Paso contiene, a partir del desinflamiento del ego, el potencial de acercarnos a la genuina libertad de espíritu y a una merecida tranquilidad interior.