sábado, 28 de junio de 2008
2da. Fase del alcoholismo
b) Fase prodrómica.
Este período se caracteriza por la aparición de dos hechos fundamentales en la evolución de la enfermedad:
1) El palimpsesto alcohólico o laguna mental.
2) El cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica.
El palimpsesto alcohólico marca la iniciación de la fase prodrómica.
Una mañana el enfermo despierta sin poder recordar como ha vuelto a su casa la noche anterior. Sabe que estuvo en un lugar dado, que en dicho lugar se hallaban determinadas personas, pero no puede recordar que es lo que ha hecho, sobre que temas ha conversado, si ha bebido o no y, sobre todo, no puede recordar cómo ha vuelto a su casa.
El palimpsesto es una forma de amnesia retrógrada semejante a la amnesia por anoxemia de los pilotos, pero en el caso del alcohólico, la amnesia sería la consecuencia de una deficiente utilización del oxígeno debida a la acción del tóxico.
Durante el palimpsesto, el enfermo puede mantener una conversación enteramente normal y realizar actos muy complicados, sin error, aunque luego no recuerde nada de ello.
Jellinek, ejemplifica este problema relatando lo ocurrido a uno de sus enfermos:
"Un alcohólico que yo conozco se levantó un día y con mucha desesperación se acordó que el día anterior se había embriagado y había olvidado ir a una cita que tenía con un industrial muy importante. Se vistió peroapresuradaemente y fue a la oficina del industrial excusándose profundamente por su falta de atención al no haber aparecido el día anterior. El industrial lo miró sorprendido y le dijo: pero amigo, usted ha estado aquí ayer y me ha explicado su proposición".
En el etilista crónico el palimpsesto se tiene aun cuando el enfermo no se ha embriagado, en cambio, para que exista un palimpsesto en el bebedor excesivo no alcohólico es necesario que el individuo se embriague.
El palimpsesto alcohólico no tiene relación con las condiciones psicológicas que han llevado al enfermo a beber en forma excesiva, pero sí es una consecuencia del beber excesivo.
Junto con el palimpsesto en este período hace aparición el cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica. Cuando el enfermo está en una reunión, se aleja del grupo por unos minutos para beber una o dos copas a hurtadillas. Procede de esta manera porque en realidad está bebiendo más que los demás, pero se preocupa para que no lo tomen por un ebrio. Razona del siguiente modo: "yo no soy un ebrio, esto es algo que los demás no pueden comnprender, para ellos el beber es una costumbre social o tal vez un pequeño placer, para mí es una necesidad y es mejor que no lo sepan".
Es decir que ya hay una toma de conciencia de su necesidad alcohólica y comienza la preocupación del enfermo por evitar que su dependencia se haga evidente para la sociedad.
Otro cambio que se observa en este período es la preocupación del etilista por el alcohol: el enfermo se asegura la provisión de bebidas y si es invitado a una reunión comienza a preocuparse, pensando que la cantidad de bebidas puede no ser suficiente y para asegurarse su cuota diaria de alcohol, bebe unas copas antes de asistir a ella.
Ya a esta altura de la evolución de la enfermedad el etilista analiza vagamente que su forma de beber sale de lo normal, lo que trae como consecuencia inmediata la aparición de sentimientos de culpa y por lo tanto el enfermo tiene tendencia a evitar el referirse al beber.
Esta tendencia a esconder sus dificultades demuestra que el bebedor tiene miedo de ser separado de la sociedad por sus costumbres individuales de beber.
Esta etapa tiene una duración de algunos meses hasta cuatro o cinco años. Durante su transcurso bebe más que los demás, pero no se embriaga, por lo tanto su forma de beber no trasciende a sus compañeros, sin embargo el nivel del bebedor es lo bastante alto como para ejercer su acción sobre el metabolismo y el sistema nervioso y provocar la aparición del palimpsesto (laguna mental).
En esta fase es posible la recuperación del enfermo, pero para lograrla es necesario llegar a la abstención total, de no ocurrir así aparece con el tiempo un síntoma que marca el final de la fase prodrómica y el comienzo de la fase básica o decisiva; dicho síntoma consiste en la pérdida del control de la ingesta de alcohol.
En este momento la enfermedad se hace bien evidente para la familia y amistades como consecuencia de la aparación de episodios de ebriedad.
Este período se caracteriza por la aparición de dos hechos fundamentales en la evolución de la enfermedad:
1) El palimpsesto alcohólico o laguna mental.
2) El cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica.
El palimpsesto alcohólico marca la iniciación de la fase prodrómica.
Una mañana el enfermo despierta sin poder recordar como ha vuelto a su casa la noche anterior. Sabe que estuvo en un lugar dado, que en dicho lugar se hallaban determinadas personas, pero no puede recordar que es lo que ha hecho, sobre que temas ha conversado, si ha bebido o no y, sobre todo, no puede recordar cómo ha vuelto a su casa.
El palimpsesto es una forma de amnesia retrógrada semejante a la amnesia por anoxemia de los pilotos, pero en el caso del alcohólico, la amnesia sería la consecuencia de una deficiente utilización del oxígeno debida a la acción del tóxico.
Durante el palimpsesto, el enfermo puede mantener una conversación enteramente normal y realizar actos muy complicados, sin error, aunque luego no recuerde nada de ello.
Jellinek, ejemplifica este problema relatando lo ocurrido a uno de sus enfermos:
"Un alcohólico que yo conozco se levantó un día y con mucha desesperación se acordó que el día anterior se había embriagado y había olvidado ir a una cita que tenía con un industrial muy importante. Se vistió peroapresuradaemente y fue a la oficina del industrial excusándose profundamente por su falta de atención al no haber aparecido el día anterior. El industrial lo miró sorprendido y le dijo: pero amigo, usted ha estado aquí ayer y me ha explicado su proposición".
En el etilista crónico el palimpsesto se tiene aun cuando el enfermo no se ha embriagado, en cambio, para que exista un palimpsesto en el bebedor excesivo no alcohólico es necesario que el individuo se embriague.
El palimpsesto alcohólico no tiene relación con las condiciones psicológicas que han llevado al enfermo a beber en forma excesiva, pero sí es una consecuencia del beber excesivo.
Junto con el palimpsesto en este período hace aparición el cambio de conducta del bebedor con la toma de conciencia de su necesidad alcohólica. Cuando el enfermo está en una reunión, se aleja del grupo por unos minutos para beber una o dos copas a hurtadillas. Procede de esta manera porque en realidad está bebiendo más que los demás, pero se preocupa para que no lo tomen por un ebrio. Razona del siguiente modo: "yo no soy un ebrio, esto es algo que los demás no pueden comnprender, para ellos el beber es una costumbre social o tal vez un pequeño placer, para mí es una necesidad y es mejor que no lo sepan".
Es decir que ya hay una toma de conciencia de su necesidad alcohólica y comienza la preocupación del enfermo por evitar que su dependencia se haga evidente para la sociedad.
Otro cambio que se observa en este período es la preocupación del etilista por el alcohol: el enfermo se asegura la provisión de bebidas y si es invitado a una reunión comienza a preocuparse, pensando que la cantidad de bebidas puede no ser suficiente y para asegurarse su cuota diaria de alcohol, bebe unas copas antes de asistir a ella.
Ya a esta altura de la evolución de la enfermedad el etilista analiza vagamente que su forma de beber sale de lo normal, lo que trae como consecuencia inmediata la aparición de sentimientos de culpa y por lo tanto el enfermo tiene tendencia a evitar el referirse al beber.
Esta tendencia a esconder sus dificultades demuestra que el bebedor tiene miedo de ser separado de la sociedad por sus costumbres individuales de beber.
Esta etapa tiene una duración de algunos meses hasta cuatro o cinco años. Durante su transcurso bebe más que los demás, pero no se embriaga, por lo tanto su forma de beber no trasciende a sus compañeros, sin embargo el nivel del bebedor es lo bastante alto como para ejercer su acción sobre el metabolismo y el sistema nervioso y provocar la aparición del palimpsesto (laguna mental).
En esta fase es posible la recuperación del enfermo, pero para lograrla es necesario llegar a la abstención total, de no ocurrir así aparece con el tiempo un síntoma que marca el final de la fase prodrómica y el comienzo de la fase básica o decisiva; dicho síntoma consiste en la pérdida del control de la ingesta de alcohol.
En este momento la enfermedad se hace bien evidente para la familia y amistades como consecuencia de la aparación de episodios de ebriedad.
viernes, 27 de junio de 2008
Las fases del alcoholismo - 1ra. Fase
Cuelgo en el blog la siguiente información, porque es mi idea intercalar artículos sobre el PROBLEMA y la SOLUCION que sugiere A.A. a través de sus Doce Pasos.
Si bien la "experiencia escrita" y publicada por A.A. es abundante, clara y precisa, también recurro a otras visiones, como en este caso, la visión médica sobre las diferentes etapas y síntomas del alcoholismo. Espero que les resulte interesante.
Libro: "Alcoholismo"
Dr. Gustavo F. Poch - Dr. Horacio H. Rubio
Editorial Universitaria de Buenos Aires - 2da. edición (Diciembre de 1979)
Capítulo XIV
LAS FASES DE LA ALCOHOLOMANIA
Dr. Eugenio Sánchez
Cuando hablamos de alcoholismo crónico, generalmente tenemos la tendencia a identificar la enfermedad con el clásico cuadro de estigmatización física alcohólica, y gran deterioro psíquico, o bien con el individuo que vive embriagado, olvidando que la alcoholomanía cursa a veces durante varios años sin presentar dichas sintomatología que en realidad corresponde a las últimas etapas del etilismo.
Es decir, que la enfermedad ya existe mucho tiempo antes de la etapa en que se hace evidente con toda su sintomatología clásica. Esto tiene una importancia fundamental, porque interesa interceptar al alcohólico en los comienzos de la toxicomanía, período en que tiene más posibilidad de recuperación integral.
En nuestros consultorios especializados hemos podido comprobar que salvo raras excepciones, lo pacientes que llegan solicitando tratamiento, presentan en su gran mayoría una fase avanzada de la enfermedad. De esto se desprende la necesidad de difundir el hecho de que el alcoholismo es una enfermedad crónica, que comienza varios años antes del momento en que se hace evidente con todo su clásico cuadro sintomatológico y que la detección de la sintomatología incipiente es factible posibilitando un tratamiento precoz con mayores posibilidades de recuperación.
Según Jellinek, en la evolución de la enfermedad pueden considerarse cuatro etapas o fases:
a) Fase prealcohólica u oculta.
b) Fase prodrómica.
c) Fase básica o decisiva.
d) Fase crónica.
a) Fase prealcohólica u oculta
En esta primera etapa de la enfermedad generalmente nos hallamos frente a un individuo conflictuado, con trastornos de su personalidad, que sufre tensiones insoportables. Este individuo forma parte de un círculo social donde ingerir bebidas alcohólicas es una costumbre popular, y donde existe un fácil acceso al alcohol.
Participando el enfermo de ese medio efectúa ingestas que allanan sus dificultades: hay alivio de sus tensiones, disminución de las inhibiciones, facilitación de los contactos y producción de una sensación de bienestar momentáneo. Para el enfermo el beber tiene un premio que los otros no gozan, y este premio es un estímulo para buscar las ocasiones que ofrezcan ese alivio.
El etilista generalmente atribuye la mejoría de sus trastornos psíquicos al ambiente en el cual bebe y no al alcohol que ingiere. Durante cierto tiempo no se da cuenta que es el alcohol el que allana sus dificultades; piensa que el responsable de su mejoría es el ambiente en el cual bebe y por lo tanto busca participar de ese ambiente y allí bebe. Bebe aumentando paulatinamente la cantidad de alcohol ingerido; aún no llega a embriagarse, pero en realidad está bebiendo más que los demás, aunque esto no es evidente para él y sus amigos. En esta primera fase no se observan cambios significativos somáticos ni psíquicos provocados por el beber excesivo.
Este período tiene una duración de meses y aún de algunos años, dependiendo de la constitución psíquica y física del individuo y de las condiciones sociales y económicas de su existencia. Si sus trastornos psíquicos desapareciesen, el individuo podría volver a beber en forma normal; de no ocurrir así, sigue bebiendo en exceso y aparece con el tiempo un síntoma que marca el final de la fase prealcohólica y la iniciación de la segunda etapa del alcoholismo. Dicho síntoma es el palimpsesto alcohólico (laguna mental).
Si bien la "experiencia escrita" y publicada por A.A. es abundante, clara y precisa, también recurro a otras visiones, como en este caso, la visión médica sobre las diferentes etapas y síntomas del alcoholismo. Espero que les resulte interesante.
Libro: "Alcoholismo"
Dr. Gustavo F. Poch - Dr. Horacio H. Rubio
Editorial Universitaria de Buenos Aires - 2da. edición (Diciembre de 1979)
Capítulo XIV
LAS FASES DE LA ALCOHOLOMANIA
Dr. Eugenio Sánchez
Cuando hablamos de alcoholismo crónico, generalmente tenemos la tendencia a identificar la enfermedad con el clásico cuadro de estigmatización física alcohólica, y gran deterioro psíquico, o bien con el individuo que vive embriagado, olvidando que la alcoholomanía cursa a veces durante varios años sin presentar dichas sintomatología que en realidad corresponde a las últimas etapas del etilismo.
Es decir, que la enfermedad ya existe mucho tiempo antes de la etapa en que se hace evidente con toda su sintomatología clásica. Esto tiene una importancia fundamental, porque interesa interceptar al alcohólico en los comienzos de la toxicomanía, período en que tiene más posibilidad de recuperación integral.
En nuestros consultorios especializados hemos podido comprobar que salvo raras excepciones, lo pacientes que llegan solicitando tratamiento, presentan en su gran mayoría una fase avanzada de la enfermedad. De esto se desprende la necesidad de difundir el hecho de que el alcoholismo es una enfermedad crónica, que comienza varios años antes del momento en que se hace evidente con todo su clásico cuadro sintomatológico y que la detección de la sintomatología incipiente es factible posibilitando un tratamiento precoz con mayores posibilidades de recuperación.
Según Jellinek, en la evolución de la enfermedad pueden considerarse cuatro etapas o fases:
a) Fase prealcohólica u oculta.
b) Fase prodrómica.
c) Fase básica o decisiva.
d) Fase crónica.
a) Fase prealcohólica u oculta
En esta primera etapa de la enfermedad generalmente nos hallamos frente a un individuo conflictuado, con trastornos de su personalidad, que sufre tensiones insoportables. Este individuo forma parte de un círculo social donde ingerir bebidas alcohólicas es una costumbre popular, y donde existe un fácil acceso al alcohol.
Participando el enfermo de ese medio efectúa ingestas que allanan sus dificultades: hay alivio de sus tensiones, disminución de las inhibiciones, facilitación de los contactos y producción de una sensación de bienestar momentáneo. Para el enfermo el beber tiene un premio que los otros no gozan, y este premio es un estímulo para buscar las ocasiones que ofrezcan ese alivio.
El etilista generalmente atribuye la mejoría de sus trastornos psíquicos al ambiente en el cual bebe y no al alcohol que ingiere. Durante cierto tiempo no se da cuenta que es el alcohol el que allana sus dificultades; piensa que el responsable de su mejoría es el ambiente en el cual bebe y por lo tanto busca participar de ese ambiente y allí bebe. Bebe aumentando paulatinamente la cantidad de alcohol ingerido; aún no llega a embriagarse, pero en realidad está bebiendo más que los demás, aunque esto no es evidente para él y sus amigos. En esta primera fase no se observan cambios significativos somáticos ni psíquicos provocados por el beber excesivo.
Este período tiene una duración de meses y aún de algunos años, dependiendo de la constitución psíquica y física del individuo y de las condiciones sociales y económicas de su existencia. Si sus trastornos psíquicos desapareciesen, el individuo podría volver a beber en forma normal; de no ocurrir así, sigue bebiendo en exceso y aparece con el tiempo un síntoma que marca el final de la fase prealcohólica y la iniciación de la segunda etapa del alcoholismo. Dicho síntoma es el palimpsesto alcohólico (laguna mental).
martes, 24 de junio de 2008
Tercer Paso de Alcohólicos Anónimos (2da. y última parte)
Al final de la página 58 del Libro Grande (capítulo 5 "Como trabaja"), los autores nos dicen como podemos hacer para librarnos de nuestro egoísmo:
"Este es el cómo y el porqué de ello. Ante todo, tuvimos que dejar de "jugar a ser Dios". No resultaba. Después, decidimos que en lo sucesivo, en este drama de la vida. Dios iba a ser nuestro Director. Es el jefe; nosotros somos. Sus a gentes. El es el Padre y nosotros Sus hijos. La mayoría de las buenas ideas son sencillas y este concepto, fue la piedra clave del nuevo arco triunfal por el que pasamos a la libertad".
Después, en las pag. 58-59 del capìtulo 5 (Cómo trabaja) nos dicen que de asumir sinceramente esa entrega, nuestra actitud ante la vida cambiará:
"Cuando asumimos sinceramente esa actitud, toda clase de cosas admirables sucedieron. Teníamos un nuevo Patrón. Siendo Todopoderoso, Él proveía todo lo que necesitábamos si nos manteníamos cerca de Él y desempeñábamos bien su trabajo. Establecidos sobre esta base empezamos a interesarnos cada vez menos en nosotros mismos, en nuestros planes y en nuestros proyectos. Nos interesamos cada vez más en darnos cuenta de qué era con lo que podíamos contribuir a la vida. A medida que sentimos afluir en nosotros un poder nuevo, que gozamos de tranquilidad mental, que descubrimos que podíamos encarar la vida satisfactoriamente, que llegamos a estar conscientes de Su Presencia, empezamos a perder nuestro temor al hoy, al mañana o al futuro. Renacimos".
Claramente nos están diciendo que la entrega del Tercer Paso tiene un efecto notable: Un nuevo poder, tranquilidad mental, valor para encarar la vida, consciencia de nuesto Poder superior, pérdida del temor.
Ahora, para dar el Tercer Paso de A.A., nuevamente como en el Primer y Segundo, tenemos que tomar una decisión.
En la página 59 (capítulo 5: "Cómo trabaja") del libro Alcohólicos Anónimos se nos dice que "Pensemos detenidamente ante de dar este paso, cerciorándonos de que estábamos listos para hacerlo, que finalmente podíamos abandonarnos completamente a El".
"Encontramos muy conveniente dar este paso espiritual con una persona comprensiva, tal como nuestra esposa, nuestro mejor amigo o nuestro consejero espiritual. Pero es mejor reunirse con Dios solo, que con alguien que tal vez no comprenda. Las palabras eran, desde luego, completamente opcionales, siempre que expresáramos la idea sin ninguna reserva. Este fue solamente el principio, pero cuando se hacía honrada y humildemente, se sentía inmediatamente un efecto a veces muy grande".
Si bien nos dicen que las palabras son opcionales, los autores nos dan una oración como alternativa para dar este Paso. La oración sugerida la podemos encontrar en la página 59 del Libro Grande:
"Muchos de nosotros le dijimos a nuestro Creador, tal como lo concebimos: "Dios, me ofrezco a Ti para que obres en mí y hagas conmigo Tu voluntad. Líbrame de mi prsopio encadenamiento para que pueda cumplir mejor con Tu voluntad. Líbrame de mis dificultades y que la victoria sobre ellas sea el testimonio para aquellos a quien yo ayude de Tu Poder, Tu Amor y de la manera que que Tu quieres que vivamos. Que siempre haga Tu voluntad".
Recordemos que "Este fue solamentee el principio, pero cuando se hacia honrada y humildemente, se sentía inmediatamente un efecto a veces muy grande".
Según el Libro Grande hemos realizado el Tercer Paso.
"Este es el cómo y el porqué de ello. Ante todo, tuvimos que dejar de "jugar a ser Dios". No resultaba. Después, decidimos que en lo sucesivo, en este drama de la vida. Dios iba a ser nuestro Director. Es el jefe; nosotros somos. Sus a gentes. El es el Padre y nosotros Sus hijos. La mayoría de las buenas ideas son sencillas y este concepto, fue la piedra clave del nuevo arco triunfal por el que pasamos a la libertad".
Después, en las pag. 58-59 del capìtulo 5 (Cómo trabaja) nos dicen que de asumir sinceramente esa entrega, nuestra actitud ante la vida cambiará:
"Cuando asumimos sinceramente esa actitud, toda clase de cosas admirables sucedieron. Teníamos un nuevo Patrón. Siendo Todopoderoso, Él proveía todo lo que necesitábamos si nos manteníamos cerca de Él y desempeñábamos bien su trabajo. Establecidos sobre esta base empezamos a interesarnos cada vez menos en nosotros mismos, en nuestros planes y en nuestros proyectos. Nos interesamos cada vez más en darnos cuenta de qué era con lo que podíamos contribuir a la vida. A medida que sentimos afluir en nosotros un poder nuevo, que gozamos de tranquilidad mental, que descubrimos que podíamos encarar la vida satisfactoriamente, que llegamos a estar conscientes de Su Presencia, empezamos a perder nuestro temor al hoy, al mañana o al futuro. Renacimos".
Claramente nos están diciendo que la entrega del Tercer Paso tiene un efecto notable: Un nuevo poder, tranquilidad mental, valor para encarar la vida, consciencia de nuesto Poder superior, pérdida del temor.
Ahora, para dar el Tercer Paso de A.A., nuevamente como en el Primer y Segundo, tenemos que tomar una decisión.
En la página 59 (capítulo 5: "Cómo trabaja") del libro Alcohólicos Anónimos se nos dice que "Pensemos detenidamente ante de dar este paso, cerciorándonos de que estábamos listos para hacerlo, que finalmente podíamos abandonarnos completamente a El".
"Encontramos muy conveniente dar este paso espiritual con una persona comprensiva, tal como nuestra esposa, nuestro mejor amigo o nuestro consejero espiritual. Pero es mejor reunirse con Dios solo, que con alguien que tal vez no comprenda. Las palabras eran, desde luego, completamente opcionales, siempre que expresáramos la idea sin ninguna reserva. Este fue solamente el principio, pero cuando se hacía honrada y humildemente, se sentía inmediatamente un efecto a veces muy grande".
Si bien nos dicen que las palabras son opcionales, los autores nos dan una oración como alternativa para dar este Paso. La oración sugerida la podemos encontrar en la página 59 del Libro Grande:
"Muchos de nosotros le dijimos a nuestro Creador, tal como lo concebimos: "Dios, me ofrezco a Ti para que obres en mí y hagas conmigo Tu voluntad. Líbrame de mi prsopio encadenamiento para que pueda cumplir mejor con Tu voluntad. Líbrame de mis dificultades y que la victoria sobre ellas sea el testimonio para aquellos a quien yo ayude de Tu Poder, Tu Amor y de la manera que que Tu quieres que vivamos. Que siempre haga Tu voluntad".
Recordemos que "Este fue solamentee el principio, pero cuando se hacia honrada y humildemente, se sentía inmediatamente un efecto a veces muy grande".
Según el Libro Grande hemos realizado el Tercer Paso.
Dios: palabra vacía de significado
Lo que transcribo a continuación es la respuesta de Eckhart Tolle ante una pregunta referida al Ser, y forma parte de su libro "EL PODER DEL AHORA". La publico porque su concepto sobre el Ser, es similar al que yo uso (Poder interior) en el blog. Por otra parte me parece interesante como aporte complementario a los Doce Pasos.
Cuando usted dice Ser ¿está hablando de Dios? Si es así ¿por qué no lo dice?
"La palabra Dios se ha vuelto vacía de significado a través de miles de años de mal uso. Yo la uso a veces, pero lo hago poco. Por mal uso entiendo que las personas que nunca han tenido ni un atisbo del reino de lo sagrado, de la infinita vastedad que hay detrás de esta palabra, la usan con gran convicción, como si supieran de que están hablando. O argumentan contra él, como si supieran qué es lo que están negando. Ese mal uso da lugar a creencias y afirmaciones absurdas y a engaños del ego, tales como "Mi o nuestro Dios es el único Dios verdadero y tu Dios es falso" o la famosa afirmación de Nietzsche: "Dios ha muerto".
La palabra Dios se ha convertido en un concepto cerrado. En el momento que se pronuncia, se crea un concepto mental, quizá ya no la de un anciano de barba blanca, pero si una representacion mental de alguien o algo externo a uno y, casi siempre inevitablemente, algo o alguien masculino.
Ni Dios ni Ser ni ninguna palabra puede definir o explicar la inefable realidad que hay detrás de ellas, así que la única cuestión importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo para permitirle a usted experimentar Aquello que señala. ¿Señala más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendental o tiende demasiado fácilmente a volverse solamente una idea en su cabeza en la que usted cree, un ídolo mental?
La palabra Ser no explica nada, pero tampoco lo hace la palabra Dios. Sin embargo Ser tiene la ventaja de que es un concepto abierto. No reduce lo infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de ello. Nadie puede reclamar la posesión exclusiva del Ser. Es su propia esencia y es inmediatamente accesible a usted como la sensación de su propia presencia, la comprensión de Yo soy que es anterior a yo soy esto o yo soy aquello. Así que hay solamente un pequeño paso de la palabra Ser a la experiencia del Ser".
Cuando usted dice Ser ¿está hablando de Dios? Si es así ¿por qué no lo dice?
"La palabra Dios se ha vuelto vacía de significado a través de miles de años de mal uso. Yo la uso a veces, pero lo hago poco. Por mal uso entiendo que las personas que nunca han tenido ni un atisbo del reino de lo sagrado, de la infinita vastedad que hay detrás de esta palabra, la usan con gran convicción, como si supieran de que están hablando. O argumentan contra él, como si supieran qué es lo que están negando. Ese mal uso da lugar a creencias y afirmaciones absurdas y a engaños del ego, tales como "Mi o nuestro Dios es el único Dios verdadero y tu Dios es falso" o la famosa afirmación de Nietzsche: "Dios ha muerto".
La palabra Dios se ha convertido en un concepto cerrado. En el momento que se pronuncia, se crea un concepto mental, quizá ya no la de un anciano de barba blanca, pero si una representacion mental de alguien o algo externo a uno y, casi siempre inevitablemente, algo o alguien masculino.
Ni Dios ni Ser ni ninguna palabra puede definir o explicar la inefable realidad que hay detrás de ellas, así que la única cuestión importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo para permitirle a usted experimentar Aquello que señala. ¿Señala más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendental o tiende demasiado fácilmente a volverse solamente una idea en su cabeza en la que usted cree, un ídolo mental?
La palabra Ser no explica nada, pero tampoco lo hace la palabra Dios. Sin embargo Ser tiene la ventaja de que es un concepto abierto. No reduce lo infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de ello. Nadie puede reclamar la posesión exclusiva del Ser. Es su propia esencia y es inmediatamente accesible a usted como la sensación de su propia presencia, la comprensión de Yo soy que es anterior a yo soy esto o yo soy aquello. Así que hay solamente un pequeño paso de la palabra Ser a la experiencia del Ser".
lunes, 23 de junio de 2008
Re-descubrir nuestro Poder interior a través de Los Doce Pasos
Los Doce Pasos son una herramienta útil y práctica, no sólo para solucionar cuestiones que tienen que ver con las adicciones, sino como una sencilla guía para una experiencia o despertar espiritual.
Creo que los Doce Pasos no son para terminar arrodillados por temor ante un dios colérico.
Mi visión y práctica de este programa no está basada en creencias castrantes y limitadoras, ni en un ir por la vida para ser "más buenito" ante los ojos de dios o de los demás.
El potencial de estos Doce Pasos reside en que son una opción válida para re-descubrir nuestro verdadero Poder interior. Mediante su práctica existe la posibilidad de re-conocer nuestro potencial creador y de vivir con plena conciencia de nuestro Poder interior.
Los Doce Pasos pueden permitirnos salirnos de la vereda de los "victimitos" y hacernos totalmente responsables de nuestras vidas.
Creo que los Doce Pasos no son para terminar arrodillados por temor ante un dios colérico.
Mi visión y práctica de este programa no está basada en creencias castrantes y limitadoras, ni en un ir por la vida para ser "más buenito" ante los ojos de dios o de los demás.
El potencial de estos Doce Pasos reside en que son una opción válida para re-descubrir nuestro verdadero Poder interior. Mediante su práctica existe la posibilidad de re-conocer nuestro potencial creador y de vivir con plena conciencia de nuestro Poder interior.
Los Doce Pasos pueden permitirnos salirnos de la vereda de los "victimitos" y hacernos totalmente responsables de nuestras vidas.
domingo, 22 de junio de 2008
¿Dónde podemos encontrar nuestro Poder superior?
Según la propuesta de A.A. para poder solucionar nuestro problema de alcoholismo tenemos que encontrar un Poder superior a nosotros mismos. Esto también se aplica para otras adicciones, pero casi siempre surge una pregunta: dónde voy a encontrar a ese Poder?
Los autores del Libro Grande nos dan la respuesta a esta pregunta en la página 51:
"En realidad, nos estábamos engañando a nosotros mismos, porque en lo más profundo de cada hombre, mujer y niño, está la idea fundamental de Dios. Puede ser oscurecida por la calamidad, la pompa o la adoración de otras cosas; pero de una u otra forma, allí está. Porque la fe en un Poder superior al nuestro y las demostraciones milagrosas de ese poder en las vidas humanas, son hechos tan antiguos como el mismo hombre.
Nos dimos cuenta, por fin, de que la fe en alguna clase de Dios era parte de nuestra manera de ser, como puede serlo el sentimiento que tenemos para con algún amigo. Algunas veces tuvimos que buscar sin temor, pero allí estaba El. El era un hecho tan real como lo éramos nosotros. Encontramos la Gran Realidad en lo más profundo de nosotros mismos. En última instancia, solamente allí es donde El puede ser encontrado. Así sucedió con nosotros".(A.A., pag. 51 - Cap. "Nosotros los agnósticos").
Los autores del Libro Grande nos dan la respuesta a esta pregunta en la página 51:
"En realidad, nos estábamos engañando a nosotros mismos, porque en lo más profundo de cada hombre, mujer y niño, está la idea fundamental de Dios. Puede ser oscurecida por la calamidad, la pompa o la adoración de otras cosas; pero de una u otra forma, allí está. Porque la fe en un Poder superior al nuestro y las demostraciones milagrosas de ese poder en las vidas humanas, son hechos tan antiguos como el mismo hombre.
Nos dimos cuenta, por fin, de que la fe en alguna clase de Dios era parte de nuestra manera de ser, como puede serlo el sentimiento que tenemos para con algún amigo. Algunas veces tuvimos que buscar sin temor, pero allí estaba El. El era un hecho tan real como lo éramos nosotros. Encontramos la Gran Realidad en lo más profundo de nosotros mismos. En última instancia, solamente allí es donde El puede ser encontrado. Así sucedió con nosotros".(A.A., pag. 51 - Cap. "Nosotros los agnósticos").
Tercer Paso de Alcohólicos Anónimos (1ra. parte)
Dice el Tercer Paso de A.A.:
"Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos."
En la página 56 del Libro grande podemos leer: "Llegados a este convencimiento, estábamos en el Tercer Paso, lo cuál quiere decir que pusimos nuestra vida y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada cual lo concibe. Exactamente, ¿qué es lo que queremos decir con eso, y qué es justamente lo que haremos?
El primer requisito es que estemos convencidos de que una vida llevada a fuerza de voluntad, dificilmente puede ser venturosa. Sobre esa base siempre estamos en conflicto con alguien, aunque nuestros motivos sean buenos". (A.A., pag. 56 - cap. 5 "Como trabaja").
Los autores nos dicen que hay un requisito en este Paso: estar convencidos de que hasta aquí nuestra vida llevada al mando de nuestra fuerza de voluntad no ha tenido los mejores resultados. Las evidencias del desastre, tal vez sean muchas, pero todo coincidimos que no es fácil aceptarlas. El "ego" se resiste, pero necesitamos tomar la decisión de hacernos a un lado y dejar espacio para que ese Poder superior actúe en nuestro beneficio.
Si aún tenemos dudas de lo desastroso que ha sido vivir en base a nuestra fuerza de voluntad, los autores del Libro Grande agregan:
..."La mayoría de la gente trata de vivir por "auto propulsión". Cada persona es como un actor que quiere dirigir todo el espectáculo; que siempre está tratando de arreglar luces, el ballet, el escenario y los demás actores según sus propias ideas. Si las cosas quedaran como él quiere y las personas hicieran lo que él desea, el espectáculo resultaría magnífico. Todos, incluso el mismo, estarían satisfechos, la vida sería maravillosa. Al tomar estas disposiciones nuestro actor puede ser bastante paciente, hasta modesto y dispuesto a sacrificarse. Por otra parte puede ser vil, egoísta, interesado y falso. Pero como en la mayoría de los seres humanos, es probable que sus características varíen".
Más adelante continúan detallando el resultado de una vida llevada a fuerza de voluntad propia:
¿Qué es lo que generalmente pasa? El espectáculo na da muy buen resultado. Empieza a pensar que la vida no lo trata bien. Decide esforzarse nuevamente. En esta ocasión es más exigente o más condescendiente, según sea el caso. A pesar de todo la función no le parece bien. Admitiendo que en parte puede estar errado, está seguro de que otros son más culpables. Se encoleriza, se indigna y se llena de autoconmiseración. ¿Cuál es su dificultad básica? ¿No es un individuo que busca para sí mismo aun cuando está tratando de ser bondadoso? ¿No es víctima de la ilusión de que puede arrancarle satisfacciones y felicidad a este mundo, si lo hace bien? ¿No es evidente para todos los demás actores que estas son las cosas que el quiere? ¿Y sus acciones no hacen que cada uno de ellos quiera desquitarse sacando del espectáculo todo lo que pueda? ¿No es él, hasta en sus mejores momentos, una fuente de confusión y no de armonía? (A.A., pag. 57 - cap. 5 "Como trabaja").
¿Te suena familiar lo que has leído? Lo anterior es una buena descripción de como hemos vivido, siempre tratando de demostrar a los demás que si hicieran las cosas a nuestra manera estarían mucho mejor. Nuestro egocentrismo ha sido llevado hasta las últimas consecuencias.
En la página 58, los autores aseguran que este egoísmo es la causa principal de nuestras desdichas.
"¡Egoísmo - concentración en sí mismo! Creemos que esta es la raíz de nuestras dificultades. Acosados por cien formas de temor, de vana ilusión, de egoísmo, de auto conmiseración, les pisamos los pies a nuestros compañeros y estos se vengan. A veces nos hieren aparentemente sin provocación, pero invariablemente encontramos que alguna vez en el pasado tomamos decisiones egoístas que más tarde nos colocaron en situación propicia para ser lastimados.
"Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos."
En la página 56 del Libro grande podemos leer: "Llegados a este convencimiento, estábamos en el Tercer Paso, lo cuál quiere decir que pusimos nuestra vida y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada cual lo concibe. Exactamente, ¿qué es lo que queremos decir con eso, y qué es justamente lo que haremos?
El primer requisito es que estemos convencidos de que una vida llevada a fuerza de voluntad, dificilmente puede ser venturosa. Sobre esa base siempre estamos en conflicto con alguien, aunque nuestros motivos sean buenos". (A.A., pag. 56 - cap. 5 "Como trabaja").
Los autores nos dicen que hay un requisito en este Paso: estar convencidos de que hasta aquí nuestra vida llevada al mando de nuestra fuerza de voluntad no ha tenido los mejores resultados. Las evidencias del desastre, tal vez sean muchas, pero todo coincidimos que no es fácil aceptarlas. El "ego" se resiste, pero necesitamos tomar la decisión de hacernos a un lado y dejar espacio para que ese Poder superior actúe en nuestro beneficio.
Si aún tenemos dudas de lo desastroso que ha sido vivir en base a nuestra fuerza de voluntad, los autores del Libro Grande agregan:
..."La mayoría de la gente trata de vivir por "auto propulsión". Cada persona es como un actor que quiere dirigir todo el espectáculo; que siempre está tratando de arreglar luces, el ballet, el escenario y los demás actores según sus propias ideas. Si las cosas quedaran como él quiere y las personas hicieran lo que él desea, el espectáculo resultaría magnífico. Todos, incluso el mismo, estarían satisfechos, la vida sería maravillosa. Al tomar estas disposiciones nuestro actor puede ser bastante paciente, hasta modesto y dispuesto a sacrificarse. Por otra parte puede ser vil, egoísta, interesado y falso. Pero como en la mayoría de los seres humanos, es probable que sus características varíen".
Más adelante continúan detallando el resultado de una vida llevada a fuerza de voluntad propia:
¿Qué es lo que generalmente pasa? El espectáculo na da muy buen resultado. Empieza a pensar que la vida no lo trata bien. Decide esforzarse nuevamente. En esta ocasión es más exigente o más condescendiente, según sea el caso. A pesar de todo la función no le parece bien. Admitiendo que en parte puede estar errado, está seguro de que otros son más culpables. Se encoleriza, se indigna y se llena de autoconmiseración. ¿Cuál es su dificultad básica? ¿No es un individuo que busca para sí mismo aun cuando está tratando de ser bondadoso? ¿No es víctima de la ilusión de que puede arrancarle satisfacciones y felicidad a este mundo, si lo hace bien? ¿No es evidente para todos los demás actores que estas son las cosas que el quiere? ¿Y sus acciones no hacen que cada uno de ellos quiera desquitarse sacando del espectáculo todo lo que pueda? ¿No es él, hasta en sus mejores momentos, una fuente de confusión y no de armonía? (A.A., pag. 57 - cap. 5 "Como trabaja").
¿Te suena familiar lo que has leído? Lo anterior es una buena descripción de como hemos vivido, siempre tratando de demostrar a los demás que si hicieran las cosas a nuestra manera estarían mucho mejor. Nuestro egocentrismo ha sido llevado hasta las últimas consecuencias.
En la página 58, los autores aseguran que este egoísmo es la causa principal de nuestras desdichas.
"¡Egoísmo - concentración en sí mismo! Creemos que esta es la raíz de nuestras dificultades. Acosados por cien formas de temor, de vana ilusión, de egoísmo, de auto conmiseración, les pisamos los pies a nuestros compañeros y estos se vengan. A veces nos hieren aparentemente sin provocación, pero invariablemente encontramos que alguna vez en el pasado tomamos decisiones egoístas que más tarde nos colocaron en situación propicia para ser lastimados.
Así es que nuestras dificultades, creemos, son básicamente producto de nosotros mismos; surgen de nosotros, y el alcohólico es un ejemplo extremo de la obstinación desbocada, aunque él piense que no es así. Por encima de todo, nosotros los alcohólicos tenemos que liberarnos de ese egoísmo. ¡Tenemos que hacerlo o nos mata! Dios hace que esto sea posible. Y frecuentemente parece que no hay otra manera de librarse completamente del "yo" más que con su ayuda". (A.A., pag. 58 - Cap. "Como trabaja).
Hasta aquí tenemos una descripción de la vida del alcohólico llevada a fuerza de voluntad propia. Si miramos objetivamente y sin culpa el resultado de encarar nuestras vidas a fuerza de voluntad, tal vez coincidamos en que no la pasamos muy bien.
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